lunes, 20 de junio de 2011

Perfecto cansado

Los dulces, besos, abrazos y caricias eran los alimentos que diariamente de tí recibía.

Tus piernas, las que abrazaba cuando me perseguía la timidez, servían de escudo perfecto para alejarme del miedo que me abatía.

Tus brazos, que corriendo buscaba para que me alzaran, eran para mí el refugio más seguro, el que no fallaría.

Los regaños sin palabras aumentaban el dolor, arrastraban muchas lágrimas porque tu indiferencia dolía tanto que mi amor no resistía.

La seguridad de saber que era lo primero en tu vida aumentaba el orgullo de una niña consentida.

Pero hoy, ese tiempo que pareció mi amigo congeló el castillo de tu suspiro.

Ya no eres mi héroe, ni tus abrazos son mi escondite preferido, te escapas del aire que respiro.

No sé si los recorridos en las mañanas existieron, no sé si tus palabras eran verdaderas o se convirtieron en la tristeza de mi alma.

Odio el instante en donde tu presencia se transformo en soledad, ahora no estás tú como lo estabas cuando te sentía.

Ya no perfecto pero si cansado, te sigo queriendo...

Estefanía...

1 comentario: